Los Pilatos una tradición agonizante de Coacotla, pueblo indígena en Cosoleacaque

El espectáculo de Los pilatos es una tradición en la congregación indígena náhuatl de Coacotla en el municipio de Cosoleacaque al sur de Veracruz, pero corre el riesgo de desaparecer.
Los pilatos, son la representación de los demonios que son liberados después de la muerte de Jesús, mezclándose entre los fariseos y judíos, de acuerdo a la historia contada por los abuelos y que el cronista Florentino Cruz Martínez narra en el libro “San Felipe Cuezalyacac morada de Cojolites”
El centurión llegaba a la iglesia montado un caballo negro, cortaba una flor del ataúd que trae al divino redentor y posteriormente se trasladaban al patio trasero de la iglesia.
Allí, los pilatos o “enmascarados” se causan heridas con cadenas, machetes y látigos, la última vez que los feligreses participaron fue en 1992, luego de eso, la iglesia de “Ascensión del Señor” fue cerrada, debido a que en ese año hubo personas heridas y daños materiales.
Empezaron la discordia de la religión, la iglesia católica se vio mezclado con la política, hubo una pelea, dos grupos: los renovados y los tradicionalistas, nos comenta Jorge Torres Reyes, encargado.
Las personas en conflicto esperaban la fecha del viernes santo para vestirse de pilatos, y se filtraban con los participantes. “Algunos pilatos alcoholizados y drogados llegaron hasta portar pistola”. Por 25 años la iglesia de Coacotla se mantuvo cerrada, fue hasta en el 2018, que los viejos nativos del pueblo consiguieron que nuevamente abriera sus puertas. Pero, los pilatos no debían ingresar a la iglesia.
Desde entonces solo se les puede ver en las calles y en el parque, la entrada a la iglesia quedó prohibida. Las nuevas generaciones han escuchado de los abuelos esta tradición y son ahora ellos los que intentan que Los Pilatos no desaparezcan.

 

 

Familias siguen reuniéndose para observar a los pilatos en el parque, ahí, ofrecen un espectáculo, los más emocionados son los niños, que se visualizan en los próximos años personificando a algún personaje. La iglesia sabe que los pilatos forman parte de sus tradiciones y se están buscando alternativas para que más adelante puedan ingresar a la iglesia.
“Una opción sería doctrinarlos para que se comprometieran a no realizar disturbios y hechos lamentables”, esto, si el sacerdote se los aprueba, recordando que un día la tradición de los Pilatos le costó al pueblo el cierre de su iglesia por casi tres décadas.

 

FOTO REPORTAJE

MARIA DEL CARMEN ROSAS ALCALÁ

JEHU RAMIREZ SANTIAGO

 

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