Jessenia Ivonne Castillo despertó la furia de su padre por un fraude

 

Por Ignacio Carvajal

Lo cuentan en los puestos de la zona de mercados en Veracruz

Que últimamente, don José Luis Castillo estaba muy enojado con su hija consentida, Jessenia — ahora detenida por la masacre– ya que fingía como encargada de administrar todas las carnicerías que su padre, y sus demás hermanos, tenían en el puerto de Veracruz y otros puntos, donde a diario vendían productos por toneladas, generando importantes ganancias al patrimonio familiar, dinero que pasaba por las manos de Jessenia, la apoderada legal del emporio carnicero del visionario hombre que, hace unos 15 años, vino del norte a enseñarle a los jarochos cómo vender bisteces bonitos y cocinar barbacoa. La pura mercadotecnia sin que hubiera estudiado eso.

 

Pero Jessi, la más amada, tuvo un cambio drástico en su vida al contraer nupcias por segunda ocasión, con un sujeto del estado de Durango, conocido porque allá en su pueblo se dedica a organizar carreras de caballos y a criar veloces equinos.

Jessenia se volvió más materialista y ambiciosa, y fue cuestión de tiempo, tras casarse con su nuevo esposo, lo involucró en la administración del negocio familiar, y los contadores descubrieron un fraude por más de diez millones de pesos que Jessi y su nuevo esposo habían cometido.

Cuando El Peludo supo que su negocio corría riesgo, por las incontrolables pasiones de su hija –fiestas de lujo en Durango, apuestas a los caballos, viajes, ropa de marca y una vida que no correspondía a sus ingresos, pachangas que duraban días en paradisíacas haciendas en el norte– le cortó las uñas de golpe, pues el fraude alcanzaba a una importante empresa proveedora de carne, y El Peludo hasta podía terminar en la cárcel, ya que la marca de carne exigía su dinero, el cuál fue mal manejado por la ahora detenida y su querer.

Jessi Castillo fue separada del negocio de su padre, dejó de manejar todo el dinero que generaban las carnicería, su herencia también se vio afectada, y montó en cólera, y su esposo nuevo también les guardó resentimiento, se sabe que las autoridades también lo buscan a él y a otros familiares de los finados para armar todo el rompecabezas que, poco a poco, evidencia que se trató de un asunto alentado por la codicia y venganza por el dinero.

El gobernador del estado, Cuitláhuac García Jiménez dijo este día en rueda de prensa que lamentablemente la masacre en Boca del Río, el mes pasado, que costó la vida a siete personas, incluidos los padres y hermanos de Jessi, era un tema familiar, dónde se notaba la perdida de mis valores.

Todo hace indicar que Jessi sería autora intelectual del multihomicidio y que ella sabe muy bien quién le abrió la puerta a los asesinos para que se colaran hasta cuarto donde dormían sus padres para que fueran ejecutados a quemarropa mientras dormían, así como a las demás personas en esa residencia de la colonia Ejido Primero de Mayo.

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