DESTACADA, ESTATAL, POLICÍACA

Todos le lloran a «El Poblano», fue ejecutado en su negocio

Minatitlán. Ver.- Pasadas las once de la noche, la carroza funeraria con los restos de El Poblano partieron rumbo a su tierra, Cuyoaco, un municipio enclavado en la zona serrana de es estado, el que El Poblano dejó hace unos años para venir a Veracruz, donde hizo familia, negocio, prosperidad, pero también encontró la muerte.

«No se vende material sin sello, va para ratas y chapulines», decía la cartulina que dejaron junto a los restos de El Poblado, la mañana del miércoles, cuando un pistolero lo mató mientras él se encontraba preparando la verdura y fruta que ese día iba a comerciar en su verdulería y miscelánea  «Los Pachis».

Pero la gente que vino a su funeral no cree ese mensaje.

 

Su casa, en la F Gutiérrez, luce abarrotada de personas de todas las edades, la mayoría comerciantes que se han abierto paso en la Central de Abastos de Minatitlán y en negocios independientes, abarroteros, etc.

Son muchas las personas que se dieron cita para despedir sus restos. Al paso de la carroza aplauden y comenta recuerdos de su persona.
Todos se niegan a creer que hubiera andado en un lío de drogas.

Antes bien, los presentes opinan que esa cartulina solo se trata de un distractor. Que Filiberto  Herrera Trinidad, de 40, conocido como El Poblado, recibió la muerte por no tener o no querer pagar cuota a la maña.

O que se trató de un escarmiento para que los demás comerciantes entren en pánico y se apuren a pagar el «pizzo» cuando los emisarios lo pidan.

Se sabe que es una de las líneas de investigación que explora la Fiscalía General del estado.

En el funeral, antes de que se lo llevaran para su estado natal, bulleron las anécdotas sobre su pasado inmediato, como llegó a Minatitlán sin nada, y de puro trabajo, comenzó a construir su patrimonio.

Recuerdan que en la central de abastos, después de muchos esfuerzos, se hizo de un local, luego de una bodega, en la que comerciaba con frutas y verduras. Su fuerte.

Al paso del tiempo, al hacer familia y tener su primer hijo, se deshizo de ese negocio y abrió la verdulería «Los Pachis» en la F Gutiérrez, en donde marchaba bien con sus ventas.

La gente recuerda que a diferencia de otros comerciantes, Filiberto  Herrera Trinidad siempre andaba de buen talante, amable y no era carero. Por eso, al paso del tiempo, se hizo de buena clientela.

Además, se trataba de un tipo solidario, quien no cobraba los favores, incluso, si estaba a su alcance ayudar a otro colega comerciante, lo hacía de forma desinteresada.

A diferencia de las personas que son ejecutadas por la mafia, por ajustes de cuentas, venganzas, o vendettas entre criminales, la familia del comerciante siempre estuvo arropada por decenas de amistades.

Así como la gente que lo conoció se reunió para darle el adiós, en medio de aplausos y alabanzas, a la carroza con sus restos, después de que lo asesinaron, sus conocidos de la Central de Abastos rápidamente arribaron con palas, escobas y cal para lavar  su sangre y sanitizar el piso donde cayó su cuerpo inerte tras recibir un balazo en la cara.

Diario en la Red

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